El otro día estábamos mi esposa y yo platicando cuando de repente escuchamos un golpe en la recámara en la que se encontraba nuestro primogénito, quejándose y sosteniéndose el brazo vino hasta nosotros trayendo la petición ‘Tana, tana’, misma a la que accedimos, por supuesto, sobándole el brazo y cantando la internacionalmente famosa melodía de ‘Sana, sana, colita de rana’.
En otro hecho, mientras reposaba sobre mi viejo pero cómodo sillón, en el que regularmente me siento después del trabajo para ver televisión, llegó el enano de 2 años para pedirme que jugáramos béisbol, yo fatigado y al mismo tiempo viendo la mejor película de amor, merecedora de un Oscar, no hice el menor esfuerzo por tratar de voltear a ver al pequeño jonrronero, situación en la que se identificarán conmigo la mayoría de los hombres en esta tierra, pues aunque las mujeres no lo entiendan, en el momento en que nos ponemos a ver un partido de fútbol o algún programa que nos parezca atractivo, una parte de nuestra mente se desconecta del mundo real, pero ese es otro tema que quizá analicemos en otra ocasión. A falta de atención, la pequeña estrella del deporte (Janhiel) tomó la decisión de jugar al béisbol, y al mismo tiempo, de sacarme de mi nivel de autismo dándome tremendo batazo en la rodilla, como si fuera Babe Ruth en el desaparecido estadio de los Yankees de Nueva York.
Mi reacción al doloroso suceso fue tremendo grito, que probablemente, los vecinos del departamento confirmaron que sus sospechas, de que mi mujer me golpea, son ciertas. Janhiel también quedó perplejo ante el quejumbroso alarido, que despertó en él la misma acción que había tenido su padre en ocasiones
pasadas, lanzándose hacia mi rodilla con el poco ingenioso ‘Tana, tana’, con lo que me mostró que la ‘cancioncita’ sirve para dos cosas; para nada y para otra cosa que no puedo decir.Hay quienes aseguran que es mejor quedarse soltero para ocupar el tiempo de vida en muchas otras cosas por el bien de la misma humanidad, y no estoy en desacuerdo en esto, pues Dios mismo lo propone en La Biblia, sin embargo, para algunos de nosotros los menores al apóstol Pablo y a Timoteo, su hijo en la fe, nos es de gran bendición contar con una familia que te ama y misma que puedes amar. En ocasiones, cuando me levanto con el pie izquierdo y mi día es literalmente un caos; en el que las cosas del trabajo salen mal, mi jefe me regaña, se me descompone el auto y quiza hasta me cae desecho de ave en mi cabeza, es cuando en mi mente me recrimino preguntándome ¿porqué no me reporté enfermo y me quedé en cama? (aunque no acostumbro a hacer la anterior interrogante), al llegar a casa y ver que me recibe una atenta esposa y un regordete niño que siempre tiene algo que enseñarme, así como que el ‘Tana, tana’ no sirve de nada, llego a la conclusión que todo el esfuerzo del día, definitivamente valió la pena al final, sino estuvieran ellos, sería un completo día de fracaso.¿Tus hijos hacen lo mismo contigo? Coméntame.

