Era un sábado alrededor de las 4 de la mañana, por supuesto estábamos dormidos mi esposa, mi hijo y yo en nuestro anterior departamento de una recamara, de repente, se escuchó un fuerte golpe que nos despertó a Lizeth y a mí. Mi primer pensamiento (si se puede mencionar así, ya que parecía que estaba todavía soñando) fue que el sonido venía de nuestra recámara, 3 segundos más tarde me daría cuenta de la realidad. Teníamos poco menos de un mes de habernos mudado a McAllen, Janhiel aún era el rechoncho bebé que no sabía caminar pero que sí sabía poner “gorro” por las noches, y sabía hacerlo muy bien, ya saben que nosotros somos muy profesionales en todo lo que hacemos. Curiosamente ese día no me estaban despertando sus gritos y llantos, pero sí los de alguien más. Ya nos habíamos percatado que el departamento, ubicado precisamente encima del nuestro, lo habitaba una joven de alrededor de 21 años de edad, la vimos un par de veces pero por lo regular no hacía ruido, quizás se la pasaba en ...