El 11 de octubre se conoce como el Día Internacional del Árbitro. Y aunque hoy son 10 días después de dicha fecha, recordaré desde esta trinchera a los valientes que han decidido ser parte de uno de los más impopulares, antipáticos, odiados, desacreditados, desprestigiados y ofendidos oficios de este mundo. Recuerdo haber leído dentro del portal de la FIFA un artículo titulado “¿Quieres ser árbitro?”. En este el encargado de los árbitros, José María García-Aranda, afirmaba que mientras la práctica de fútbol en todo el mundo va en aumento, cada vez es más difícil encontrar jóvenes dispuestos a hacer respetar las normas de este deporte. Lo curioso es que no necesitó muchos argumentos para explicar el por qué de esta situación. En una ocasión, mientras observaba un partido de fútbol, mi compañero le gritaba, como es típico, al señor vestido de negro toda clase de condenaciones, groserías haciendo referencia en innumerables ocasiones a la progenitora del silbante. Por primera vez me di cue...