El sabio Martin Luther King Jr. dijo que "la violencia crea más problemas sociales que los que resuelve". Este dicho lo comprobó el 4 de abril de 1968, cuando fue asesinado por un segregacionista blanco en el balcón del "Lorraine Motel" en Memphis, Tennesse. Su muerte, a causa de un balazo en la garganta, provocó una oleada de motines raciales en 60 ciudades de los Estados Unidos (125 en total) que provocaron numerosas muertes y obligaron la intervención de la Guardia Nacional.
Parece que la violencia se ha metido en casi todos los rincones de este mundo y los estadios deportivos no han sido la excepción, además, este es un tema que ha sido comentado en múltiples ocasiones por deportistas, periodistas, analistas, psicólogos, sociólogos, entre muchos otros. Para comprobarlo, solamente deberás escribir en el buscador Google la frase; "violencia en los estadios" y encontrarás 12 millones 200 mil resultados sobre el tema.
Entre los resultados desplegados podrás leer cientos de historias de pleitos entre las barras de equipos de Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador y México mayormente, sin embargo, lo anterior no significa que dicha realidad sea exclusiva de los países latinoamericanos. Rakso Yogui escribe en su libro "El Fútbol del Futuro", que esta situación se da en los cinco continentes, y añade que las cifras de estos casos son "alarmantes".
El viernes pasado en la ciudad de Pharr, durante el juego de fútbol americano entre las preparatorias PSJA North y PSJA Memorial High, aconteció algo parecido y que me indigna en gran manera. En un momento del partido un cadete de ROTC, de la escuela North, apuñaló en el abdomen a un compañero cadete porque le bloqueaba la vista del evento deportivo, la víctima pasó la noche en el hospital, mientras que el ofensor quedó bajo la custodia del Centro de Detención Juvenil del Condado Hidalgo.
Apreciable lector, quizá piense que este es uno de los casos aislados y que la violencia en los estadios deportivos del Valle de Texas no se da constantemente, pero, aunque el deporte no debería estar vinculado a la agresión, muchas veces lo está, porque su poder de convocatoria permite la aglomeración de personas con fuertes pasiones que, al verse afectados por un resultado o una jugada, pueden reaccionar de una forma violenta y que los llevará a terminar, como lo mencionó Luther King, "con más problemas".
La violencia es algo estúpido, y me refiero en su correcta definición como falto de inteligencia. Esta seguirá metiéndose en los estadios deportivos, escuelas, centros comerciales y demás, si nosotros la tomamos como una opción para "arreglar" nuestras diferencias.
Así como usamos nuestro cuerpo físico para llevar a cabo cierto deporte, utilicemos nuestro raciocinio también para entender que la violencia no nos ayudará en lo más mínimo, al contrario, solo empeorará nuestra vida y las vidas de los que nos rodean.
Publicado en El Nuevo Heraldo y La Frontera el 6 de octubre del 2009.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

0 comments:
Post a Comment