Janhiel: ayer sepultamos a tu abuelo Gilberto. Sí, los funerales son tristes y agotadores, el estar velando en silencio hace cansarte física y mentalmente, y hoy estoy exhausto. Tú no te acuerdas de él, solamente lo viste un par de veces y tenías alrededor de un año, ya sabes que nunca hemos tenido ni tú ni yo una relación cercana a él, pero aun así, quiero escribirte estos momentos porque necesito que sepas algunas cosas que son de gran importancia y que quizás te sean de utilidad en el futuro.
Seis días antes de su fallecimiento fue la última ocasión que lo vi, sabíamos que estaba venciendo el cáncer, unos meses atrás lo visitamos y lo vimos bastante bien, parecía una persona muy sana, aquel viernes me llevé una gran sorpresa.
Llevar el carro a lavar y al cambio de aceite, ver a mi madre y esperarte en su casa, pues andabas con mis suegros (tus abuelos), eran mis objetivos para aquel día de visita en Matamoros. Tras lavar el coche y con dirección hacia la casa de tu abuela Dina, sin pensarlo dos veces, decidí voltear por una calle que llevaba hacia la casa de mi padre, ese plan no estaba en la agenda pero no le di importancia, tenía rato de no saber de él.
Al llegar a su casa me di cuenta que algo estaba mal, la camioneta de tu abuelo estaba dentro de la cochera y cubierta de polvo, no tienes que ser un detective para darte cuenta que ese vehículo no se había movido en varios días, sobre todo conociendo lo limpio que era tu abuelo, y sus carros siempre los mantuvo igual, aun así, decidí bajarme y timbrar.
Al primer timbre salieron los perros de la nada ladrándome tras las rejas que nos separaban provocándome tremendo susto, y por mi instinto canino entendí que no era muy bienvenido a su casa y/o, me reclamaban por no haberme presentado en días anteriores, me dieron ganas de disculparme con ellos pero la gente que pasaba por la calle me habría visto como un lunático que cree que se comunica con los perros ladrando, y preferí enmudecer.
Al segundo timbre salió la Sra. Paula (esposa de tu abuelo) con cara de preocupada y me invitó a pasar, siempre habíamos entrado solamente hasta la sala y cada vez que me sentaba en aquel sillón trataba de imaginarme como era el resto de la casa, sobre todo la planta alta, no porque fuera un metiche (aunque sí lo soy) pero quería conocer un poco más de su vida y de sus cosas. Esta vez fue distinto, pasé a la parte alta de la casa porque él ya no podía bajar a recibirme, el cáncer le había afectado el hígado y solamente se levantaba por necesidad y con ayuda de su esposa.
Al principio me sorprendió verlo en ese estado, no entiendo por qué nunca pudimos lograr una relación de amistad entre padre e hijo, suena extraño ¿verdad?, pero así fue, él estaba en aquella situación y yo ni enterado, recuerdo que casi nunca llamaba por teléfono, pero creo que esta vez pudo ser la excepción, no lo culpo, yo pude hacer el esfuerzo de estar al pendiente y no lo hice, nuestra relación fue bastante rara y así decidimos mantenerla, aunque creo que fue un error ya no podrá cambiar.
Nuestra última conversación fue distinta a las anteriores, hablamos poco, dentro de lo poco me preguntó por ti y por tu mamá, y nos observamos mucho.
Es extraño, nunca supo muchas cosas de mí, por ejemplo; que me gusta leer, escribir, la pintura, la fotografía y tocar la guitarra mientras tu cantas a mi lado, de igual manera yo desconocía muchas cosas de él que solamente alguien más me las podrá contar, y aunque pudimos platicar de todo esto optamos por no hacerlo, parecía que ambos sabíamos que ya no nos veríamos más y tomamos un tema más importante.
–El otro día estaba pensando ojalá Japhet pudiera venir a hacer oración por mí, –me dijo– pero después pensé que a lo mejor no.
–Que mejor no quería que hiciera oración por usted, –le pregunté–.
–No. Que a lo mejor no podías venir, –contestó–.
–Crees que Dios está enojado conmigo por haberme olvidado de El tanto tiempo, –preguntó con voz entrecortada–.
–Yo creo que Dios le ama mucho, a mí me lo ha demostrado muchas veces, y esto es lo que nos ha conquistado a tantos cristianos, la grandeza de su amor y su gran capacidad para perdonar todas nuestras faltas y pecados. Cuando Jesús anduvo aquí en la tierra se mostró lleno de amor y de misericordia, hoy sigue siendo igual, El nos perdona nuestras fallas siempre y cuando se lo pidamos de todo corazón y creamos que El es Dios y que tiene poder para perdonarnos, –le aseguré–.
–Quiere pedirle perdón, –le cuestioné–.
–Sí, –respondió–.Le pedí que cerrara sus ojos y que solamente creyera que Dios nos escucha. Así nos despedimos.
Creo que el haber orado con él me hizo estar bastante tranquilo en el sepelio, extrañé mucho a tu madre, ella es mi compañera y anhelaba tenerla a mi lado, sobre todo cuando ciertas personas pasaban a dar el pésame a su familia y me ignoraban motivados por circunstancias que desconozco realmente.
Algo que me pareció interesante es que tu tío Hugo, quien me trató excelente, nunca pudo mirarme al rostro, sé que le recordaba mucho a su padre y no soportaba verme, espero que algún día lo pueda superar.
Hijo, hoy sé que no quiero tener una relación contigo como la que tuve con mi padre, entiendo que son situaciones distintas, pero creo que podríamos caer en errores que nos llevarían a distanciarnos y a perder nuestra amistad, así como sucedió con él.
Tú y yo somos amigos, luchamos en la alfombra, tocamos y cantamos juntos, comemos, oramos, te duermes en mis brazos, reímos, vamos al parque, jugamos futbol, molestamos juntos a tu mamá, me fastidias cuando estoy dormido, te fastidio cuando veo la oportunidad de vengarme, eres igualado y me llamas por mi nombre, te hago cosquillas para que me digas papi, me montas de caballito, te regaño y tú corres, te pierdes en la tienda y me buscas, yo te encuentro, te amo, me amas, soy tu padre y tú eres mi hijo.
Seguramente cambiarán algunas cosas entre nosotros en el futuro, pero mi oración es que siempre seamos amigos. Con amor, tu papi.
Seis días antes de su fallecimiento fue la última ocasión que lo vi, sabíamos que estaba venciendo el cáncer, unos meses atrás lo visitamos y lo vimos bastante bien, parecía una persona muy sana, aquel viernes me llevé una gran sorpresa.
Llevar el carro a lavar y al cambio de aceite, ver a mi madre y esperarte en su casa, pues andabas con mis suegros (tus abuelos), eran mis objetivos para aquel día de visita en Matamoros. Tras lavar el coche y con dirección hacia la casa de tu abuela Dina, sin pensarlo dos veces, decidí voltear por una calle que llevaba hacia la casa de mi padre, ese plan no estaba en la agenda pero no le di importancia, tenía rato de no saber de él.
Al llegar a su casa me di cuenta que algo estaba mal, la camioneta de tu abuelo estaba dentro de la cochera y cubierta de polvo, no tienes que ser un detective para darte cuenta que ese vehículo no se había movido en varios días, sobre todo conociendo lo limpio que era tu abuelo, y sus carros siempre los mantuvo igual, aun así, decidí bajarme y timbrar.
Al primer timbre salieron los perros de la nada ladrándome tras las rejas que nos separaban provocándome tremendo susto, y por mi instinto canino entendí que no era muy bienvenido a su casa y/o, me reclamaban por no haberme presentado en días anteriores, me dieron ganas de disculparme con ellos pero la gente que pasaba por la calle me habría visto como un lunático que cree que se comunica con los perros ladrando, y preferí enmudecer.
Al segundo timbre salió la Sra. Paula (esposa de tu abuelo) con cara de preocupada y me invitó a pasar, siempre habíamos entrado solamente hasta la sala y cada vez que me sentaba en aquel sillón trataba de imaginarme como era el resto de la casa, sobre todo la planta alta, no porque fuera un metiche (aunque sí lo soy) pero quería conocer un poco más de su vida y de sus cosas. Esta vez fue distinto, pasé a la parte alta de la casa porque él ya no podía bajar a recibirme, el cáncer le había afectado el hígado y solamente se levantaba por necesidad y con ayuda de su esposa.
Al principio me sorprendió verlo en ese estado, no entiendo por qué nunca pudimos lograr una relación de amistad entre padre e hijo, suena extraño ¿verdad?, pero así fue, él estaba en aquella situación y yo ni enterado, recuerdo que casi nunca llamaba por teléfono, pero creo que esta vez pudo ser la excepción, no lo culpo, yo pude hacer el esfuerzo de estar al pendiente y no lo hice, nuestra relación fue bastante rara y así decidimos mantenerla, aunque creo que fue un error ya no podrá cambiar.
Nuestra última conversación fue distinta a las anteriores, hablamos poco, dentro de lo poco me preguntó por ti y por tu mamá, y nos observamos mucho.
Es extraño, nunca supo muchas cosas de mí, por ejemplo; que me gusta leer, escribir, la pintura, la fotografía y tocar la guitarra mientras tu cantas a mi lado, de igual manera yo desconocía muchas cosas de él que solamente alguien más me las podrá contar, y aunque pudimos platicar de todo esto optamos por no hacerlo, parecía que ambos sabíamos que ya no nos veríamos más y tomamos un tema más importante.
–El otro día estaba pensando ojalá Japhet pudiera venir a hacer oración por mí, –me dijo– pero después pensé que a lo mejor no.
–Que mejor no quería que hiciera oración por usted, –le pregunté–.
–No. Que a lo mejor no podías venir, –contestó–.
–Crees que Dios está enojado conmigo por haberme olvidado de El tanto tiempo, –preguntó con voz entrecortada–.
–Yo creo que Dios le ama mucho, a mí me lo ha demostrado muchas veces, y esto es lo que nos ha conquistado a tantos cristianos, la grandeza de su amor y su gran capacidad para perdonar todas nuestras faltas y pecados. Cuando Jesús anduvo aquí en la tierra se mostró lleno de amor y de misericordia, hoy sigue siendo igual, El nos perdona nuestras fallas siempre y cuando se lo pidamos de todo corazón y creamos que El es Dios y que tiene poder para perdonarnos, –le aseguré–.
–Quiere pedirle perdón, –le cuestioné–.
–Sí, –respondió–.Le pedí que cerrara sus ojos y que solamente creyera que Dios nos escucha. Así nos despedimos.
Creo que el haber orado con él me hizo estar bastante tranquilo en el sepelio, extrañé mucho a tu madre, ella es mi compañera y anhelaba tenerla a mi lado, sobre todo cuando ciertas personas pasaban a dar el pésame a su familia y me ignoraban motivados por circunstancias que desconozco realmente.
Algo que me pareció interesante es que tu tío Hugo, quien me trató excelente, nunca pudo mirarme al rostro, sé que le recordaba mucho a su padre y no soportaba verme, espero que algún día lo pueda superar.
Hijo, hoy sé que no quiero tener una relación contigo como la que tuve con mi padre, entiendo que son situaciones distintas, pero creo que podríamos caer en errores que nos llevarían a distanciarnos y a perder nuestra amistad, así como sucedió con él.
Tú y yo somos amigos, luchamos en la alfombra, tocamos y cantamos juntos, comemos, oramos, te duermes en mis brazos, reímos, vamos al parque, jugamos futbol, molestamos juntos a tu mamá, me fastidias cuando estoy dormido, te fastidio cuando veo la oportunidad de vengarme, eres igualado y me llamas por mi nombre, te hago cosquillas para que me digas papi, me montas de caballito, te regaño y tú corres, te pierdes en la tienda y me buscas, yo te encuentro, te amo, me amas, soy tu padre y tú eres mi hijo.
Seguramente cambiarán algunas cosas entre nosotros en el futuro, pero mi oración es que siempre seamos amigos. Con amor, tu papi.
Comments
God Bless you !!!
Monica
Sinceramente, tu tia que los quiere mucho Kerenha.
los quiero mucho a liz a ti y al goldito.
k se siente perder a tu padre
y se k es horrible
aunke no hayan tenido una relacion buena es lo de menos
solo kiero decirte k eres una buena persona y te aprecio eres un buen amigo al cual muchos kisieran tener y agadezco a Dios k existan amigos km tu
DIOS TE BENDIGA
cuidate tu amigo y hermano
GABRIEL CARREON
soy una persona dura y fria
y este blog
me conmovio
cuidate
ahora si bye
saludame a janiel y a liz
recibe un afectuoso saludo y abrazo departe de mi familia.
tu tia Tesoro.
MORENO ..BENDIGO A DIOS POR EL REGALO QUE TE PERMITISTE AL ORAR POR TU PADRE...DESPEDIRTE DE EL....FUE UNA BENDICION PARA LOS 2.
HERMOSO LEGADO DE AMOR HEREDAS A TU HIJO, NO TAN SOLO PLASMADO EN UN PAPEL......SINO CADA DIA COMO LO MENCIONAS EN " CARTA A MI HIJO "
BENDICIONES PARA TI Y TU HERMOSA FAMILIA.......